VISITA A SANTIAGO EN 2006
Al día siguiente nos levantamos a eso de
las 9 de la mañana y salimos de la pensión a dar una vuelta, pero al llegar a
la calle descubrimos que está lloviendo.
Nos volvemos a por los ponchos y nos
los ponemos. Salimos de nuevo y nos vamos a ver la catedral que a esas horas debe
estar casi vacía y podemos verla con tranquilidad. Efectivamente, entramos y, a diferencia de ayer apenas si hay gente, solo unos cuantos peregrinos y unos turistas madrugadores.
Entramos por la puerta de Acibechería, como el día anterior,
Entramos para darle el abrazo al apóstol y cumplir con el protocolo de dar el cabezazo en la columna del maestro Mateo.Visitamos con detenimiento el resto de la catedral, capilla a capilla y cumpliendo con la tradición, vamos a dar el cabezazo a la columna donde dice la leyenda que el Maestro Mateo puso una estatua que lo representaba en actitud humilde. Cuenta la leyenda que el arzobispo fue a visitar las obras cuando estaban próximas a terminar. Cuando el Maestro Mateo le estaba explicando el significado de las diferentes figuras, el arzobispo le preguntó por una, que el maestro no había citado, y, que destacaba en el tímpano central. Mateo reconoció que esa figura era él mismo, porque consideraba merecer la gloria después de la obra de arte que estaba haciendo con tanto éxito, pero el clérigo le recriminó duramente su falta de humildad.
Pasado el tiempo, Mateo llamó al arzobispo para que viese el Pórtico ya terminado y, cuando este llegó, lo primero en lo que se fijó fue en que aquella figura había desaparecido del tímpano, pero ahora había otra nueva escultura en la parte de atrás, arrodillada y sin luz. Así se quería representar el maestro Mateo ahora, humilde y arrepentido por pretender retratarse junto a Dios.
Nos llama la atención una placa que vimos al entrar en una capilla que decía: peregrinos vascos y extranjeros. Nos imaginamos que el resto de la catedral sería para los españoles. Esa placa no la vimos en visitas realizadas en años posteriores.
Como hay poca gente subimos en un momento y le damos el abrazo al apóstol en el camarín del Altar Mayor. A continuación bajamos a visitar tumba que está en el sótano.
Finalmente vamos a la plaza del Obradoiro para hacernos las fotos triunfales frente a su fachada. La lluvia es muy fina y nos permite hacerlas sin molestarnos demasiado y sin apenas mojarnos.
Vamos a ver un poquito de historia de la catedral sacada de Internet:
La construcción de la catedral de Santiago de Compostela debió de
comenzar alrededor del año 1075, promovida por el obispo Diego Peláez y
dirigida por el Maestro Esteban. El edificio que hoy vemos es sucesor de otros
anteriores que a lo largo del tiempo se han ido sucediendo desde el comienzo
del siglo IX, como las mandadas construir por los monarcas Alfonso II, Alfonso
III y Bermudo II. A lo largo de las décadas siguiente y ya bajo el auspicio de
Diego Gelmírez las obras mantuvieron un ritmo intermitente en función de
diferentes conflictos de la época. Se puede decir que la mayor parte de la
Catedral estaba construida hacia el 1122.
Como otras grandes catedrales en el Camino de Santiago de Francia
(Tolouse, Conques...) el edificio se concibió como una armoniosa cruz latina de
tres naves y crucero también de tres naves. Los arcos formeros y fajones apoyan
sobre pilares de sección cuadrada con cuatro semicolumnas adosadas con
capiteles vegetales, muchos de ellos, pero algunos historiados de
extraordinaria belleza.
La cabecera de la Catedral de Santiago de Compostela incorporaba
una amplia girola y cinco capillas radiales. De la puerta del norte: fachada de
la Azabachería (Acibechería en gallego) sólo han quedado algunos restos. Mejor conservada está la de las Platerías con sus dos grandes puertas
y un mareante conjunto de esculturas en algunos casos colocadas anárquicamente.
El misterioso Maestro
Mateo comenzó su intervención en 1168 y se ocupó de los últimos tramo de la
nave y de la construcción de la cripta que soportaría el famoso y majestuoso
Pórtico de la Gloria, además del coro del que han perdurado importantes piezas. Lamentablemente, los
aires barrocos del siglo XVIII desvirtuaron exteriormente la originalidad
románica.
Se sustituyó la fachada de
la Azabachería y se cubrió la gran fachada occidental con la del Obradoiro,
entre otros muchos cambios y transformaciones que dificultan externamente
intuir la grandeza de esta majestuosa catedral.
Terminamos la visita y nos vamos a desayunar a un bar cercano
en la calle Acibechería y nos cobraron siete euros por los dos cafés. Habíamos
hecho los 151 km con preocupación por mi enfermedad y no había pasado nada,
pero con la relajación me dio un pinchazo en la espalda que casi no me podía
mover. Eso me asustó por si teníamos que quedarnos más días y le pedí de
marcharnos antes de que me pusiera peor y me tuviera que meter en la cama. Nos
fuimos a la pensión y recogimos la mochila con miedo si podía llevar la mía,
pero el dolor era soportable y nos fuimos para la catedral porque Paqui quería
oír la misa del peregrino a las 12.
Allí se encuentra con un compañero de
trabajo que estaba de excursión. La catedral está ya llena de peregrinos y
excursionistas y solo nos podemos sentar al final donde se ve la misa por
televisión y por supuesto nada de butafumeiro, para eso hay que pagar.
En
cuanto terminó, nos fuimos a coger un taxi, pero la parada está lejos y cuando
preguntamos, los gallegos nos dan unas explicaciones que no entendemos, después
de dar una vueltas encontramos un taxi que nos lleva a la estación de
autobuses, y cogemos el primero que sale para Valladolid, donde vamos a pasar
las vacaciones.















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